viernes, mayo 29, 2020

La sombra del estudio

Hola de nuevo a todos los lectores que han seguido mis entradas, esta vez les relataré una historia que se repite varias veces si me quedo haciendo muy tarde la tarea. 

La primera vez fue una noche, a las 12 de madrugada, tenia muchas tareas y apenas había terminado mis deberes del sía siguiente, pero aún debía quedarme más tiempo, por lo que no me fui a dormir. 
Como he explicado en otra ocasión, hay 5 pisos en mi casa, en esa vez me encontraba en el último piso, en donde está una computadora de escritorio y el correspondiente escritorio en donde puedo hacer mis actividades escolares sin problemas. Muchas veces me quedé hasta altas horas de la noche, y siempre causa lo mismo, me suelo sentir por momentos un ambiente pesado, otras veces se siente mucho mucho frío y otras veces siento como me tocan el hombro o escucho susurro que me dicen mi nombre o algo como "deberías dormir" "tu respuesta no es correcta", "llegaras tarde" o "bien", claro que por las prisas y el sueño realmente no le tomo atención hasta que termino y recuerdo lo que pasa y me da miedo. 
Retomando lo de la primera vez, sucedió una noche cuando estaba en el último año de secundaria, como se imaginan fue de los años más pesados así que era de las veces que me debía desvelar, admito que desde años antes se venía sintiendo ese ambiente pesado o de que alguien más estuviera conmigo y que en cualquier momento saldría alguien, aunque estuviera sola. Esa noche fue la primera que verdaderamente vi algo solido y concreto. Estaba escribiendo en mi cuaderno mientras revisaba lo que habia investigado en la computadora, cuando escuche claramente pasos desde las escaleras para subir a donde yo estaba, pues bien no era tan tarde, eran las 11 o 12 de la noche asi que pensé que podría ser mi hermano o mi mamá que iban por algo que pudieron dejar, pero nadie subió, no vi a nadie más, bueno solo podía ser una confusión mía, así que solo seguí con mis cosas. 
Paso el tiempo y se hacía un poco más de noche, no recuerdo porqué me tarde demasiado en terminar, pero se que me tarde mucho. 
Estaba muy concentrada cuando otra vez escuché pasos, pero no de la escalera, si no de la pieza donde me encontraba, muy cerca de mi. Voltee rápido y de nuevo nadie estaba, me levanté y caminé por todo el lugar porque era muy extraño lo que pasaba, y no sirvió de nada, así me volví a sentar a terminar lo que faltaba de hacer. No tardó en volver los sonidos de pasos y esta vez de movimientos, pues escuché que mi pluma que dejé en le escritorio se empezó a mover hacia el piso del escritorio, pensé que se me había caído pero se siguió moviendo en el piso. 
Decidí no levantarlo hasta terminar, y así fue, terminé mis tareas, levanté mis cosas y fui a recoger la pluma, pero me llegó una sensación de ir para el otro cuarto que hay dando para la azotea y donde se encuentra la lavadora, y como imaginan fui a ver.
Dejé mis cosas en el escritorio y pasé al otro cuarto prendiendo la luz, pero antes de prenderla escuché como algo se movió por el suelo, encendí rápido la luz y muy fugazmente pude ver una sombra deslizándose por el lugar. No me atreví a atravesar por el cuarto, sólo tomé mis cosas y fui hacia mi cuarto. 
 Escuche todo el rato hasta quedarme dormida los pasos por el piso de arriba. 
Posteriormente y en los siguientes meses hasta la actualidad sigo escuchando esos sonidos y con de poco en poco las voces. Ya no me suelen  dar miedo, a veces molestan mucho (por así decirlo), pues siento como tocan más a menudo mi hombro o cabeza y me dicen que ya me vaya a dormir, a lo que contesto en esas ocasiones que me dejen de molestar porque menos me iría  dormir, o que me digan entonces las respuestas y me voy a dormir. Parece chiste pero es anécdota y dejo de escucharlos y sentirlos, ¿como se que no es solo uno? escucho varias voces y diferentes, o tal vez si es solo uno pero es muy bueno imitando voces. 
Este tipo de cosas ya no me suelen dar miedo, pues he comprobado que no hacen daño, tanto esas "sombras" como personas que puedo ver claramente detalles en ropa, cara y demás, de lo que que hay que cuidarse es de lo que sueñas, muchas veces tu mayor traicionera es tu mente e imaginación, sobre todo cuando estas dormido y sueñas, esto por igualmente, experiencia personal, una anécdota que se extendió por años en pesadillas y terminó como inició, en mi mente y que contaré en la siguiente entrada. 
Gracias por leer, espero hayan disfrutado de esta nueva anécdota, hasta la próxima. 

lunes, mayo 25, 2020

Seres de la calle

Esto ocurrió hace dos o tres años, gracias a mi curiosidad.  
Fue un día largo para mí, la energía se terminó por completo, en general ese fue un día pesado y me encontraba agotada, por lo que terminé mis tareas y no dudé en ir a dormir. 

Como en otra entrada conté que a veces me despierto con ganas de ir al baño, y siempre es extraño ir a esas horas, en fin, me levanté para atender esa necesidad. Bajé las escaleras a mi cuarto cuando en ese momento escucho pisadas detrás de mí, pensé que podría ser algún familiar o mi hermano que también iría al baño, pero no vi a nadie, lo tomé como una confusión debido al sueño que tenía, así que solo seguí caminando. Al estar pasando por la el pasillo en el segundo piso, escuchaba como en el piso de abajo parecía que había gente platicando, pensé que podría ser que siguieran despiertos, pero no veía luz que se reflejara del piso de abajo, temerosa entré al baño del segundo piso. Mientras estaba dentro del baño, puse atención a la supuesta conversación, que me parecía muy raro que se escuchara hasta el piso de arriba, entonces me di cuenta que era una charla muy extraña, con voces que no reconocía que fueran de mi familia. No entendí muy bien del todo, pero de lo que recuerdo es que se hablaba de un tren que llevaría a un estado del país y llevaría a no se quién urgentemente para entregar algo muy importante, al escuchar eso también noté que se escuchaban muchas risas, muchas conversaciones al mismo tiempo, como si fuera una cantina, pues me recordaba a las películas que se ubicaban en los años pasados, muy antiguos, si muy extraño, y a ese punto tenía la curiosidad al máximo, más que el miedo que también sentía. Salí del baño y me quedé un momento para escuchar más, pues cada vez se hacía más fuerte los sonidos del piso de abajo, pero ahí no queda, pues afuera de la casa también se escuchaban muchos ruidos, no de autos o de gente conversando, si no otras máquinas, animales y personas caminando en un suelo de tierra. Era muy fuerte esos sonidos que me extrañó que nadie más se despertara y me encontrara ahí para preguntarnos de donde venía ese sonido, entonces decidí que debía de investigar por mi cuenta. 
Bajé unos escalones para el piso de abajo, sin querer un escalón rechinó, paré completamente y escuché como los sonidos bajaban el tono cada vez, por lo que me regresé rápido hacia arriba, a la pieza donde estaba el baño. 
Volvía a escuchar los sonidos del exterior, y bueno no tenía nada que perder por lo que miré a la ventana sin dudar, y fue mala idea. 
Lo que descubrí fue que no había animales, ni maquinas escandalosas, solo unas pocas personas andando por la oscura madrugada, cuando noté un detalle: esas personas que iban y venían por la calle no eran gente con ropas normales ni parecían de este tiempo (si así lo puedo describir) y lo más tétrico: No tenían pies visibles. 
Al darme cuenta de ello me alejé inmediatamente de la ventana y me fui rápido a mi habitación, ya sin importarme si provocaba ruido, poco a poco se hicieron lejanos los sonidos del piso de abajo y de la calle. 
Llegué a mi cuarto y me acosté en mi cama, tomé mi celular para olvidar el susto que me llevé, pasaron (creo) 2 horas hasta  que me volví a dormir. 
Desde entonces aprendí que no se debe de ver a la ventana en la madrugada y jamás lo he vuelto a hacer, así como que la curiosidad no siempre debe ganar. 

Espero sea de agrado esta nueva anécdota. 
Se aproximan más cosas raras, aterradoras y tétricas. Hasta la próxima. 

viernes, mayo 22, 2020

El ave de la ventana/ El toque de la ventana

Estas son historias cortas que pasé a horas muy avanzadas de la noche, antes de ir a dormir o en un momento que desperté, espero las disfruten. 

Desperté a las 2:40 una madrugada, tenía que ir al baño, por lo que me levanté de mi cama, abrí la puerta de mi habitación y fui. En el baño hay una ventana sin  cortina que da vista hacia el cielo, como era la madrugada me llevé mi celular para no sentirme tan sola. De repente, en la ventana escuche un sonido, algo tocó, y se apareció un ave muy extraña, de grandes ojos y plumas completamente alborotada, paso muy rápido que sólo pude ver eso. Después de eso salí rápido del baño y me fui a dormir. 

La segunda anécdota pasó a las 12 de la noche, después de terminar mi tarea que realice en la mesa del comedor, cuando escuché claramente como tocaban a la ventana de la sala, me acerqué para saber que pasaba, con cada paso que daba se escuchaba que tocaban más y más fuerte, hasta que escuche que se abría la ventana, no dudé en correr. 

Son anécdotas muy cortas y tranquilas, ya que la siguiente será más espeluznante. 

lunes, mayo 18, 2020

El niño verde

Bienvenidos a esta nueva anécdota en esta noche. 
Recuerdo esto como un sueño, sin embargo parece ser que fue algo que pasó en realidad, pues mis papás también recuerdan esto, solo que de manera diferente a como lo cuento. Contaré ambas partes, así que comencemos con mis recuerdos.

Era de noche (como ya imaginan), no recuerdo que edad tenía, pero se que es entre los 4 a 6 años, me fui a dormir temprano como de costumbre, cabe destacar que esa vez no dormí con mis papás como solía hacerlo, me dormí con mis abuelos puesto que mi hermano lloraba mucho por las noches y no me dejaba dormir (era un muy pequeño, tenia entre 1 a 3 años). Me quedé dormida algo rápido, y comencé a soñar. 
En aquel sueño jugaba con varios niños en un parque, algunos los conocía pero otros no, en fin que era un sueño, no me cuestioné mucho la identidad de los niños, fue entonces que un niño con una paleta de hielo de color verde se me acercó y me dijo que siguiéramos jugando, a lo que contesté que sí, comenzó a correr y supuse que quería jugar a las atrapadas, así que lo seguí. Poco a poco nos alejábamos del patio y entrabamos a una casa, que muy sospechosamente se parecía a la mía en aquel entonces, el niño subió por las escaleras, cada vez todo tenía menos luz, pasamos por el pasillo que daba a un cuarto que parecía ser en el que me dormí, sin embargo, el niño me agarró del brazo y me dijo que debíamos ir a ese cuarto, que era el de mis papás, caminó por el pasillo y me dijo que ahora lo hiciera yo, empecé a caminar pero mientras más caminaba veía borroso, mis ojos parecían que no estaban abiertos, pero me sentía despierta, entonces entré al cuarto, todo fue borroso a partir de entonces. 
Abrí los ojos, estaba en el cuarto de mis papás recostada con ellos, entonces voltee a un lado de la cama y vi a ese niño, pero ahora de él emanaba un color verde brillante, solo me miraba y recuerdo que dijo "aquí estarás, tienes lo que yo no pude tener" o algo así, pues no recuerdo con exactitud que palabras dijo. 
De un momento a otro desperté en el cuarto de mis abuelos, estaba muy confundida pero en fin, solo fue un sueño muy extraño, no es raro que tuviera sueños muy extraños. 
Lo extraño comenzó cuando mi abuela comentaba que me levanté dormida varias veces por la noche y que me movía mucho. Mi mamá contó que escuchó que alguien entró a su cuarto en la madrugada y que pensó que era yo, pero no fue nadie, nadie entró o salió, mientras que mi papá contó que había visto una luz verde por la ventana de su habitación. 
En aquel momento no relacioné ambos sucesos, si no de grande recordando esto, fue que relacioné ambas cosas. 

Como han leido, a lo largo de mi vida he tenido sucesos muy extraños, la mayoría mientras sueño y son los que más recuerdo, sin embargo, también he tenido experiencias que recuerdo estando despierta en mis actividades diarias que próximamente contaré. 
Gracias por seguir leyendo y apoyando este proyecto, hasta la próxima. 

viernes, mayo 15, 2020

Ruidos de la casa

Hola a todos en esta nueva publicación, hoy viernes, segunda entrada de este blog, contaré una anécdota que en varias ocasiones se repitió desde hace años. 
Cuando tenía 11 años aproximadamente tuvimos (junto a mi hermano) una habitación que compartimos hasta la fecha. 
Es un cuarto pequeño, sin ventanas pero lo suficiente para ambos. Se ubica entre el último y penúltimo piso de mi casa, por lo que escuchamos cuando alguien baja o sube, sin olvidar mencionar que arriba de la habitación se encuentra un cuarto de lavado, donde hay una lavadora y algunos tendederos. 
Todo bien durante el día, el problema era en la noche, cuando no había entraba alguna luz, todo quedaba completamente oscuro, por lo que pusimos una luz de noche, cada uno fue a su cama y nos propusimos a dormir, mi hermano en la cama de abajo y yo en la cama de arriba. 
Nos costó dormir un poco, así que empezamos a platicar sobre lo emocionados que seguíamos de tener un espacio "propio", así como de otras cosas, así pasamos algunas horas, mi hermano se quedó dormido, al contrario de mi, que apenas me agarraba el sueño, me acomodaba para dormir pero entonces escuché que alguien subía las escaleras, no le tomé importancia, en fin que podía ser cualquiera de mi familia, lo que no esperaba es que se escucharan más fuertes las pisadas y más apresuradas, parecía que eran varias personas, se escuchaba muy fuerte, me empezaba a poner nerviosa, muy nerviosa, pero la curiosidad fue más y seguí escuchando, mientras me tapaba un poco más con mi cobija. 
Las pisadas pararon, pero otro sonido inundó mis oídos, encima de mí, en el otro piso donde estaba la lavadora, se escuchaban pisadas y movimiento entre las cosas que habían ahí. Sentí miedo, los ruidos seguían y ahora también las escaleras, muchas pisadas pero menos fuertes que antes, cada vez me daba más miedo, mi imaginación me jugó bromas que me asustaron más (si, yo solita sin querer me provoqué más miedo), puesto que pensaba que haría si de repente se abriera la puerta de mi cuarto o se escuchara que tocaran, me di la vuelta a la pared, me tapé con la cobija (además de tener miedo, empezaba a tener frío), al parecer me dormí, porque ya no recuerdo que sucedió después, y entenderán el porqué con lo siguiente que diré. 
Al día siguiente, después de desayunar mi mamá nos preguntó como la habíamos pasado durante la noche y si tuvimos miedo, a lo que ambos contestamos que si, lo cuál me extrañó, pues mi hermano se durmió antes que yo, entonces contó que se despertó porque escuchó que había mucho ruido en las escaleras, pero no le dio importancia, por lo que se volteó al lado contrario de donde se encontraba dormido para volverse a acomodar, fue entonces que vio una figura de negro, con un vestido negro para ser exactos, no vio la cara ni nada así, dice que tampoco se movió esa figura y que parecía que algo decía pues se escuchaban murmullos, pero no lo estaba viendo a él, por el contrario, mi hermano afirma que esa figura de vestido negro me veía a mí, cuenta que quería hablarme pero no podía, se le fue la voz,por lo que, inundado de miedo (mi hermano es menor que yo y en esos años era demasiado asustadizo), sólo se tapó completamente con su cobija hasta quedarse dormido. 
Admito que me sigue dando escalofríos recordar esa historia sobre todo porque se relaciona con otra anécdota que sucedió hace aproximadamente un año, que contaré en otro momento. 
Gracias por leer, espero la hayan disfrutado, hasta luego. 

martes, mayo 12, 2020

Primera anécdota: Cambio de habitación

Bienvenidos a la primera historia contada en este blog, que es mía por supuesto, en la que narraré una de las muchas anécdotas que tengo, pues soy una persona a la que le ocurren este tipo de acontecimientos con frecuencia. 

Este relato tiene mucho tiempo que ocurrió, tenía aproximadamente 9 años, dormía en un cuarto acompañada, compartía la cama, pero no siempre mi acompañante se iba a dormir a la misma que yo (que por cierto era temprano, a las 8 ya estaba preparándome para ir a dormir), entonces mi mamá me dejó en la cama y todo, para después quedarme dormida. 
Paso algo de tiempo y me "desperté", no se que hora sería, pero debía ser ya de madrugada.
Miré a mi alrededor, extrañamente estaba sola en la cama, pero no le di importancia, me intentaba reacomodar cuando me di cuenta de algo, las paredes parecían diferentes, estaban decoradas con unas franjas cuando en realidad las paredes del cuarto eran blancas, sin ningún decorado, entonces me senté de golpe en la cama, y con la poca luz que entraba por las ventanas de la habitación observé con mayor detalle el espacio, volteé a ver las sábanas y sorpresa, tampoco eran las que estaban, no es que recordara cada cosa con exactitud, solamente algo me decía que esto no era la habitación en la que me fui a dormir ni esa la cama en la que me acosté.
Me empezaba a asustar, ¿dónde estaría? ¿Cómo llegué? O en todo caso ¿Quién me llevó? Llegué a la conclusión de que estaba soñando, así que me decidí a volver a recostar y acomodarme para "dormir", pero en ese momento sentí otro peso en la cama, como si alguien se hubiera sentado, y en efecto, alguien se sentó: un hombre delgado  vestido con una camiseta a cuadros, me miraba con una expresión extraña, pues no sonreía, pero a la vez no se veía molesto, no pude interpretar el rostro (tampoco se cono vi tales detalles, pues la única luz eran de las ventanas) solo me quedé viendo, inmóvil, con una mezcla de emociones, entonces desperté, sentí como abría los ojos y como la luz del día inundaba la habitación, mi acompañante estaba a mi lado, dormida. 
Hasta la fecha, me parece bizarro ese recuerdo, más porque no se si fue sueño, un producto de mi imaginación o si fue real, y todavía me pregunto quién era ese tipo. 

Gracias por leer a quien se tomó el tiempo. Cada lunes y viernes se subirá una nueva anécdota, y para hacer esto más interesante, pueden mandar mensaje por la dirección de correo que está en mi perfil para contar y publicar sus historias. 
Hasta la próxima. 


Primera anécdota: Cambio de habitación

Bienvenidos a la primera historia contada en este blog, que es mía por supuesto, en la que narraré una de las muchas anécdotas que tengo, pu...